Alto al Bullying

Hoy en día con mucha regularidad se escucha la palabra Bullying o acoso escolar. Se entiende como bullying cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido de forma reiterada y sistemática a lo largo de un tiempo en donde predomina el dominio del poder del uno sobre el otro. No es un simple empujón o comentario, se trata de una situación que si no se detiene a tiempo puede provocar severos daños emocionales a la víctima. Algunos ejemplos de Bullying son:

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1. Dañar físicamente a alguien.

2. Amenazar con daño físico a una persona o cosa apreciada por él o ella.

3. Dañar las pertenencias de alguien.

4. Obligar a la persona a hacer cosas contrarias a la voluntad.

5. Robar las pertenencias de alguien.

6. Exigir dinero o cosas.

7. Humillar o avergonzar a alguien de manera deliberada.

8. Disminuir, decir apodos, insultar a una persona o a su familia, cultura o religión.

9. Usar el sarcasmo, hacer rumores sin que la otra persona se dé cuenta.

10.Exclusión social

Ahora es importante aclarar ¿Qué no es Bullying?:

Cuando una conducta de las anteriores se da de manera ocasional y no de manera repetida. Por ejemplo: Una pelea ocasional, no ser amigo de alguien, no querer pasar tiempo con alguien NO es bullying.

En el bullying hay diferentes roles y diferentes maneras de actuar. Vamos a comentarlas:

Abusador: La conducta de acoso puede volverse crónica y convertirse en una manera equivocada de alcanzar objetivos e incluso con el riesgo de que se vuelva una conducta delictiva e incluso con consecuencias legales. El agresor por lo general muestra: Insensibilización ante las agresiones cotidianas y desinterés ante situaciones de injusticia.

Con los padres del niño agresor, la intervención debe ser clara y consistente en que tienen un grave problema que atender y de las repercusiones de su conducta. La familia debe comprender lo crítico que puede ser sino se toman las medidas necesarias.

Las víctimas son los que sufren la agresión: Con las víctimas debemos asegurarnos que se ha manejado la situación de riesgo con el menor, y garantizarle un ambiente seguro al niño y sus padres. Evite culpabilizar al niño o a sí mismos, mantenga una comunicación constante con el centro educativo y sus hijos. De existir complicaciones en las consecuencias físicas y emocionales debe buscarse ayuda profesional inmediatamente.

Observadores: son los que observan lo que sucede entre el agresor y la víctima: a ellos hay que enseñarles que si observan a un niño maltratando a otro deben hablarlo con el maestro, sus padres o una persona adulta que pueda ayudarlos. Y ante todo educarlos que si observan y no comunican están siendo parte del maltrato hacia los demás.

¿Cómo identificar una situación de acoso escolar? Generalmente los indicadores son: · Absentismo frecuente · Baja en el rendimiento escolar · Apatía, tristeza · Alumno que no es escogido para trabajos de grupo · Viene con golpes o heridas del recreo o constante queja de maltrato emocional   · Baja autoestima · Poca capacidad de comunicación · Solitarios o de pocos amigos · Carecen de asertividad, pasivos entre otros. Es importante que como padres valoren que tan frecuente se están presentando estos indicadores con el fin de valorar la situación y definir a que se deben.

 

¿Qué podemos hacer?

El adulto siempre debe intervenir. Se debe concientizar que hay actos que no se pueden tolerar y no podemos ser indiferentes.

Dele seguimiento para determinar si es bullying o no.

La prevención es el paso más importante: trabajar habilidades sociales donde se promueva la cooperación y empatía. Esto le permitirá obtener recursos para que sus hijos puedan decir que NO a cosas que les hagan daño y evitar que se repita.

Hable de las secuelas que eso puede tener tanto para la víctima como el abusador. No ataque, háblelo y tome acciones.

Entrenar a los docentes y el personal de las instituciones educativas sobre qué hacer y cómo trabajar la prevención.

Vigilar los ambientes en dónde hay menos estructura como los recreos, redes virtuales o cercanías del centro educativo.

Vigilar los programas que ven sus hijos de violencia u agresión en la televisión y tecnología ya que esto puede ser un modelo a imitar.

Enseñarles alternativas sobre cómo relacionarse con los demás de manera no violenta.

Fortalezca la autoestima de sus hijos: modele los valores de solidaridad, respeto a las diferencias, cooperación y el pedir perdón cuando maltrato a alguien. Brinde un ambiente de seguridad donde predomine el amor y la firmeza. No sea permisivo.

Involúcrese en las actividades de sus hijos, conozca a sus amigos, a los padres de familia. Promueva la comunicación y el tiempo en familia.

No intervenga a la víctima y abusador al mismo tiempo, siempre debe ser por separado.

Por último, insistir en la urgencia de recibir atención terapéutica externa a la escuela, para que así se reconozca que el problema de violencia tiene su origen en el seno familiar y no en el escolar y las consecuencias de las mismas.

 

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M.Psc Laura Alvarez, Psicóloga Clínica

Laura Alvarez/Psicología y Bienestar Integral (Oficina afiliada a Enfoque a la Familia)

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